Preludio  III

La lasciva delicia,
de una mala elección

castigará tu avaricia

siendo el crimen anfitrión.
Arroyos de escarlata

que engalanan en este ocaso

tu  piel de plata

en mi vengativo regazo.
Siéntese en mi su último latir,

crujen las voces

preparadas para combatir…
Desgarro tu piel

junto a tus mentiras,

besos de hiel

mientras aún respiras.
Y abrigada por la locura

de éste idílico coliseo,

sierva de mi concupiscible alma oscura

se siente un melódico siseo.
Es el arpar de tu tez

contra mis uñas de hojalata,

voy cobrando la sensatez

dejando la furia a rastras.
¡Engaño, infamia, insidia!

Quebraste mi esencia con alevosía.
Tu alma me envuelve, me susurra,

me habla llorosa, taciturna.
Ahora yace, mi amor sombrío

me entierro en tu eterno abrazo y sonrió.

Tu destino fue la muerte.

 (Eres mío.)

Aderyn

Licencia de Creative Commons

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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