Cuento de primavera ( Parte I)

Salió de la cabaña, y se cubrió el rostro con la capucha de su capa, ocultando así su larga cabellera, y esperó.

Al rato se oyó un gran aullido de dolor y un golpe seco.

Al fin aquella forajida estaba muerta, Romira sonrió, de una manera para nada agradable, dejando ver su dentadura medio podrida a todos los animales del bosque que se acercaron al lugar.

Volvió a entrar en la cabaña, y allí estaba ella, tan preciosa como siempre, con esos cabellos negros color azabache, contrastando con su piel pálida cual porcelana, y en medio de su rostro destacaban sus labios, rojos y carnosos, deseables para cualquier hombre que los viese.

Pero ya era tarde, ya nadie la desearía, al fin estaba muerta.

Sacó el puñal del interior de su rasgada y sucia capa y lo hundió en el pecho de la joven niña, y mientras la sangre salía a borbotones, ella seguía deslizándolo suavemente, disfrutando con el sordo crujido de la piel al agrietarse, sonreía, se entusiasmó tanto que comenzó a hacer girones con su piel, despellejando toda aquella hermosura que había en ella, rasgó toda su cara de tal manera que quedó irreconocible a cualquiera. Cuando se serenó, volvió donde al principio, y con la mano desnuda buscó el miembro ya no palpitante, pero aún caliente y lo desgarró de un fuerte tirón.

Estaba claro que no le podías mandar el trabajo de una mujer a un  hombre.

Intentar engañar a una mujer, a una reina, con el corazón de un jabalí.

Una vez con el corazón en la mano, sacó una cajita de cristal, y lo guardó en su interior.

-¿Dónde está tu hermosura ahora? Niña idiota y desgraciada.-Exclamó Romira mientras una nube negra impregnaba toda la instancia, y para cuando se hubo extinguido ya no quedaba nada de esa vieja jorobada de dientes podridos, si no una mujer de una belleza, ahora sin igual, casi divina, era la perfección hecha mujer, y con el porte y carácter digno de una gran reina.

En lo alto de la cabaña, una joven estaba intentando asimilar que había ocurrido.

 

Estaba sin vida, eso estaba claro, pero sin embargo, aún estaba allí, viendo como su madrastra se había ensañado con ella, como sin reparo alguno, había deshecho todos sus sueños.¿Que pasaría ahora con Roilán? ¿Y con Serenia?

Su único amor, no como aquel estúpido y engreído príncipe que un día la despertó, y Serenia su amiga más sincera.

Lo había perdido todo.

Le comenzó a invadir por todo el cuerpo algo que ella desconocía: una ira desbordante que le nubló la visión, y con un rugido que solo ella oyó, se abalanzó sobre su asesina, más lo único que consiguió fue traspasarla con una furia y una rapidez increíble, y para cuando quiso darse cuenta, estaba en el otro lado del bosque.

La reina formó con sus labios perfectos una majestuosa sonrisa, mientras sentía por todo el cuerpo esa sensación que algunos llaman escalofríos.

Sabía que mientras mantuviera caliente su corazón ella jamás podría abandonar este mundo, obligándola a permanecer en un estado espectral, no estaba muerta, pero tampoco podía comunicarse con los vivos.

Volvió a su castillo, directa a sus aposentos, para así cambiarse de ropas.

Abrió su gran armario, y eligió un vestido rojo sangre con corpiño y sin nada de vuelo,  bordado en oro, tanto en el escote como en las mangas y  en el inferior del mismo.

Fue a su tocador, se deshizo el recogido y comenzó a cepillar su larga melena oscura, y mientras lo hacía dejó su imaginación volar.

“Por fin mi venganza se ha realizado.Para unos pocos todo gracias a un “pequeño” desleal, un desertor, un traidor, pero para otros, para mi, un elegido, un héroe.”

Tras la caída de Romira, Gruñon uno de los enanitos de la pequeña Blanca, se dio cuenta de que sus actos no fueron justos, sintió remordimientos por ella, y tras miles de conjuros ineficaces del gran libro de magia oscura y blanca de la reina, descubrió la manera de traerla de vuelta.

Recordó como fue la primera mirada que cruzó con él, como le dio un vuelco el alma, y como sin poder evitarlo quedó prendada de aquel pequeño corazón.

 

Gruñón, ahora Bruno a petición del mismo, gracias a ella ya no tenía ese aspecto, a parecer de Romira, desproporcionado, sino que ahora era un hombre fuerte, alto y fornido, que podía montar a lomos de cualquier caballo, aunque su esencia no había cambiado, el rey consorte seguía siempre con ese humor enfadado tan característico suyo, que a ella se le hacía irresistible.

“Como ha cambiado todo desde entonces”- pensó- “quien lo hubiera imaginado, que al fin el bien hubiera triunfado.”

Dejó el cepillo dentro del cajón, se recogió sólo aquellos mechones que se interponían en su mirada, y salió.

Durante todo el recorrido hasta las mazmorras, se cruzó con todo tipo de personajes, los cuales todos ellos le saludaban con una amplia y sincera sonrisa, sobre todo después de enterarse de la verdadera personalidad de Blancanieves, la asesina, la que le hizo la vida imposible con aquel amor del que un día cayó rendida, como se interpuso entre ellos, y al no soportarlo, prefirió acabar con la vida de su padre.

Cuando llegó a las mazmorras, buscó a la única prisionera que ocupaba una de las celdas más pequeñas del lugar.

Era una muchacha singular, con una belleza sencilla y natural, cabellos dorados por encima de los hombros, y unos ojos grises que hipnotizaban a cualquiera que no estuviese preparado.

-Guardias, sacar a la prisionera, llevarla a la sala de torturas y atarla a las dos estacas cruzadas, que no escape, y vigilarla hasta que regrese- Ordenó Ramira.

Los guardias asintieron, la dama dio media vuelta a medida que los gritos de desesperación de Serenia iban en aumento.

Romira acercó su cara frente a los ojos vendados de ella:

-Nos volvemos a encontrar, sabes por qué estás aquí bruja de poca monta-subrayó la reina-Nadie puede osar desafiarme, tú, una cría infantil, ¿creía que podría derrotar a la gran hechicera del reino? ¿En qué pensabas?

Serenía le escupió en la cara y acto y seguido dijo:

-Ya mataste al rey, tienes aquello que tanto deseabas de su hija, su reino.

La reina rió…

[Continuará]

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. carlos dice:

    Leñe, si tuviera nietos, antes que contar éste cuento, preferiría hablarles del fútbol ese del que no tengo ni idea. Un saludo.

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    1. Aderyn dice:

      Disney ha hecho mucho daño cogiendo los auténticos cuentos y barnizándolos con miel.

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  2. Aderyn dice:

    No creo que mi historia llegue a la altura de tales historias, pero bueno ya veremos como acaba 🙂

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  3. Lola Caos dice:

    Hola te nomine al BLOGGER RECOGNITION AWARDhttps://lolacaos.wordpress.com/2016/08/17/blogger-recognition-award-2/

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    1. Aderyn dice:

      Muchas gracias por la nominación Lola !

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  4. mamenblanco dice:

    Comunicarte que tu blog lo he nominado para el premio Blogger Recognition Award 🙂 https://ensimismadaestoy.wordpress.com/2016/08/18/blogger-recognition-award/

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    1. Aderyn dice:

      Muchas gracias por la nominación!

      Le gusta a 1 persona

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